Categoría: Cuarto de visita

Panadero y los niños del bulevar

1

 Estamos en el 2012 después de Jesucristo. Toda España está ocupada por la Crisis… ¿Toda? ¡No! En Erillas, colonia de acogedoras viviendas y jardines babilónicos, situada en la apacible Vallecas, el irreductible David G. Panadero resiste todavía y siempre al invasor… Y la vida para Panadero, a pesar de que los tijeretazos en los presupuestos, las numerosas medidas de ahorro que nos impone la señorita Merkel, y los ERE que las empresas ejecutan para quitarse de un plumazo a cientos de trabajadores sean el pan nuestro de cada día, no es demasiado ardua después de todo. Leer más…

Sólo las gracias

 

Yo, a David Panadero sólo puedo darle las gracias por su amistad, por ser tan buen compañero  cada año, cuando nos reunimos en Tomelloso para fallar el Premio de Novela Negra, y, algo que nunca olvidaré, por su apoyo en algún momento difícil. Gracias también por contar conmigo en este décimo aniversario de su revista Prótesis en la que se dedican muchas páginas a mi padre, Francisco García Pavón, y en la que nos muestra su  visión amplia, justa y generosa de la literatura, y también mi enhorabuena  porque desde su discreción, David está haciendo mucho por la novela policíaca española. Leer más…

Baja cultura

I

Es providencial, no se me ocurre otra explicación. La casa me parece hoy, justo hoy, que me instalo en ella, mucho más grande que hace dos semanas. O bien el tipo de la agencia ha hecho conmigo un trabajo de primera, lavándome el cerebro y convenciéndome de que me llevo una ganga, o bien es mi mente la que quiere auto-convencerse de que el dinero invertido, bien invertido está. El caso es que aquí estamos, Paula y yo, codo con codo por primera vez en muchos años. Para que luego diga que no hacemos cosas juntos. En menos de una hora hemos descargado todos mis bártulos, la parte material de mi vida que llevo siempre conmigo, como el caparazón de una tortuga. Leer más…

Unas palabras sobre David

 

“El último vagón” es mi relato favorito de la antología Miedo a salir de noche” de David G. Panadero. No cuesta demasiado ver en su protagonista al propio David, como tampoco cuesta verlo en la piel del joven periodista de Los viejos papeles” su primera y magnífica novela. Panadero es todo un personaje, sin duda alguna, y hace bien en aprovecharse de ello de forma literal. Yo mismo lo haría si tuviera su talento y su descaro. Leer más…

Panadero no es un tipo normal

 

Panadero no es un tipo normal, supongo que incluso él mismo es consciente de ello. Porque no es normal, creo que coincidirán ustedes conmigo, que un hombre hecho y derecho, sin tragos en el cuerpo, amenice al respetable con su voz de barítono el viaje de Getafe Negro al centro de Madrid con canciones tan improbables como los himnos de Cantabria o Extremadura, para pasmo del conductor del vehículo -de Vallecas como el cantante- y de parte del pasaje, aunque algunos ya habíamos tenido ocasión de conocer las dotes artístico-musicales del interfecto en esas veladas nocturnas, interminables e inolvidables del hotel Don Manuel de Gijón. Leer más…

Mala noche para los zombies

 

La borrasca se revuelve con furia de amante despechada, salpica de sustancia efímera los charcos de luz en las esquinas y muere en los impensables mapas de nostalgia que destilan los escaparates, vacíos y opacos a esas horas de la noche. El resto es una cortina pesada y oscura que de tanto en tanto rasgan los faros de los coches con ansia insana por llegar a ninguna parte.

David, a sus asuntos, baja la persiana. Un poco, apenas lo suficiente para que Bárbara no se enfade con él por permitir que un aguacero urbano le arruine el trasluz de los cristales. Bárbara… Ha llamado; llegará tarde del trabajo. Tengo que preparar algo de cena. Leer más…

Retrato y efigie de David G. Panadero

 

Ya desde el momento inicial se veía venir. Apenas recién destetado, marcó su territorio con el poderoso chorro de salfumán de su primera meada y dejó claro -para aviso de navegantes y alerta de cariacontecidos-  que siempre sabría su lugar y que nunca lo abandonaría. Siempre  supo donde quería estar y que, ya de por vida, limitaría al sur con Vallekas (con k), al oeste con el último cowboy, Pérez Marinero; al este con el chop suey  del chino de la esquina y al norte, siempre al norte, con Bárbara, siempre Bárbara. Leer más…

A mi querido David G. Panadero

 

Cuando mi amigo Lorenzo Rodríguez Garrido me habló de que la benemérita revista Otro Lunes proyectaba un homenaje en honor de David G. Panadero, me subí instantáneamente a ese carro, pues siento una enorme simpatía por el homenajeado. Si hay una persona que vive el género policíaco (o policial, o negro, o como queramos llamarlo) con una intensidad galáctica en este país nuestro, ese es David Panadero. Su labor al frente de Prótesis anda ya en boca de juglares que la celebran, entre los que sin duda me cuento, porque difícilmente se puede hacer algo mejor sobre literatura criminal que esa formidable publicación periódica. Leer más…

Un hombre sin bigote es como una mujer con bigote

 

—… todos los grandes héroes de la historia del cine llevan bigote -me decía David Panadero-; una prueba más de que se han perdido los grandes héroes, los grandes hombres.

—     Un hombre sin bigote es como una mujer con bigote –aduje yo, citando a Chéjov, por contestarle algo.

Acabábamos de conocernos, paseábamos por su Vallecas de su alma, y me hallaba en uno de los peores dilemas de los que me han asaltado a lo largo de mi vida. Leer más…

Fechorías perfectas

 

Aquel día mi mujer me estaba abroncando, como de costumbre. Fui con ella al retrete.

–¿Dónde, dónde está la puñetera zurraspa? –le grité.

–Aquí, maldita sea… ¿Es qué no la ves?

–¿Dónde? No la veo. Leer más…

El hombre tranquilo

 

Prótesis, que nada tiene que ver con la cadera del Rey, sino con la revista y web de literatura policíaca, cumple diez años. Su padre, que también hace de madre y del resto de la familia, es David G. Panadero. Y lo está celebrando por todo lo alto, porque David mide mucho, como el primo de Zumosol. Es un hombre grande en todos los sentidos, por eso lleva una G con punto antes del apellido Panadero y conmemora este décimo aniversario rodeado de amigos, que es lo menor que se puede hacer. Leer más…

Deivid Breadmaker

 

Cuando cae la noche las sombras buscan su rostro y se acoplan a sus facciones conformando una suerte de máscara impenetrable y móvil. Y Deivid Breadmaker recorre Mad Madrid impartiendo justicia, con la misma impiedad y eficacia que Batman en Gotham City. Ambos son duros y oscuros, pero Breadmaker no lucha con Pinguinos o Carasdobles o Comodines de baraja; sus enemigos son pequeños rateros, asaltantes de viviendas, traficantes de drogas, y homicidas nada espectaculares pero auténticos. Tiene ojos y oídos en todas partes que le informan de lo que ha sucedido o va a suceder; si no lo impide él. Leer más…

David, el emprendedor

 

La palabra emprendedor, como algunas otras, es víctima de un uso habitualmente tergiversado. A diario se califica de emprendedores en los medios de comunicación a enteradillos que registran cualquier chiringuito que les sirva para pedir subvenciones o a expertos en blanqueo de dinero o en evasión de impuestos. La revista Prótesis, surgida de la nada sin más apoyo que la voluntad de su creador, redactor, coordinador, agente de prensa y quién sabe cuántas cosas más, sí es un auténtico proyecto emprendedor, y como tal surge de la emoción y no del ánimo de lucro ni de un estudio de mercado. Leer más…

El impecable hacer del buen profesional

 

Decir que no soy aficionado a la novela negra es poner en palabras -y de manera un tanto eufemística- lo que es un hecho contrastado en la marca de mis gustos literarios. En efecto, el denominado género policiaco nunca me ha despertado mayor interés, por lo que sería probable que al dedicar estas líneas al décimo aniversario de la revista Prótesis se me pudiese considerar como alguien ajeno a tal mundo y desprovisto de una visión adecuada al respecto. Sin embargo, la amistad que desde hace años me une a su creador, David G. Panadero, me ha proporcionado -entre otras muchas cosas- un prisma más amplio sobre ciertos aspectos de la vida moderna y algunos matices de la cultura popular que quizá por mi propio devenir individual hubiese pasado por alto. Leer más…