A mi querido David G. Panadero

Luis Alberto de Cuenca

 

Cuando mi amigo Lorenzo Rodríguez Garrido me habló de que la benemérita revista Otro Lunes proyectaba un homenaje en honor de David G. Panadero, me subí instantáneamente a ese carro, pues siento una enorme simpatía por el homenajeado. Si hay una persona que vive el género policíaco (o policial, o negro, o como queramos llamarlo) con una intensidad galáctica en este país nuestro, ese es David Panadero. Su labor al frente de Prótesis anda ya en boca de juglares que la celebran, entre los que sin duda me cuento, porque difícilmente se puede hacer algo mejor sobre literatura criminal que esa formidable publicación periódica. Al margen de su actividad en pro de su subgénero favorito, David ha escrito sobre territorios adyacentes, como el terror o la fantasía, y no sólo como ensayista sino como autor de ficción, en tanto que inventor de plots que han terminado convirtiéndose en apasionantes narraciones de lo más pulp. He tenido la suerte, además, de compartir últimamente con él jornadas estivales con motivo del fallo de los premios “Ciudad de Tomelloso” (él como miembro del jurado del premio de narrativa “Francisco García Pavón”, yo como miembro del de poesía “Eladio Cabañero”), lo que ha estrechado aún más, si cabe, una relación amistosa que se entabló nada más conocernos, por las numerosas complicidades que nos unen. Vaya este abrazo grande para ti, querido David. Tan grande como tú, por lo menos. Y que el mundo no deje de sonreírte hasta el fin de tus días, que deseo tan largos como felices, rodeado en todo momento de tus seres queridos y de tus libros favoritos.