David, el emprendedor

Jalop

 

La palabra emprendedor, como algunas otras, es víctima de un uso habitualmente tergiversado. A diario se califica de emprendedores en los medios de comunicación a enteradillos que registran cualquier chiringuito que les sirva para pedir subvenciones o a expertos en blanqueo de dinero o en evasión de impuestos. La revista Prótesis, surgida de la nada sin más apoyo que la voluntad de su creador, redactor, coordinador, agente de prensa y quién sabe cuántas cosas más, sí es un auténtico proyecto emprendedor, y como tal surge de la emoción y no del ánimo de lucro ni de un estudio de mercado.

Cuando alguien hace algo porque no tiene más remedio que hacerlo ante la fuerza de una pasión tremendamente personal, sin seguir una tendencia y sin pensar si existe un público potencial para ello, es cuando ese público surge, se identifica y se involucra en el proyecto. Aunque sea de papel, Prótesis no deja de tener un espíritu de revista 2.0 en la que la barrera entre los lectores y los contenidos está difuminada y en la que muchos de los autores comentados acaban siendo colaboradores o al revés.

Aunque su naturaleza se oponga al reto tecnológico, Panadero va con los tiempos a su pesar, aunque solo sea porque lo retro y lo vintage es lo más moderno, o más bien es que son los emprendedores los que marcan ese curso de los tiempos. No sabemos lo que deparará el futuro, si Prótesis continuará o no diez años más, pero sí que lo que haga David será emprendedor, que no faltará quien le siga con atención y que nos seguirá dando motivos para celebraciones. Y, por supuesto, que seguirá siendo cordial, afectuoso y excelente amigo.