Razón y pasión de ser:
La poesía de Alina Galliano

Elena M. Martínez

Alina GallianoAlina Galliano (Manzanillo, Cuba, 1950) reside en Nueva York desde el 1968 y tiene  a su haber más de veinte poemarios. Entre ellos se encuentran: Entre el párpado y la mejilla (1980) y Hasta el presente  (Poesía casi completa) (1989).  Ha sido antologada en publicaciones españolas, argentinas y norteamericanas: Poesía cubana contemporánea (1986); Poetas cubanos en Nueva York  (1988); Americanto (1988); El alba del hombre  (1991); Poetas cubanas en Nueva York / Cuban Women  Poets in New York (1988)  y Paradise Lost or Gained? ( 1991), entre otras.  Su obra La geometría de lo incandescente (en fija residencia)  ganó el premio “Letras de Oro” (1990-1991) en el género de poesía.  También publicó, bajo el título Otro fuego a liturgia, los poemarios:  Del Tiempo y Otras PuertasLa Danza en el Corazón de la Esmeralda, El Libro, Inevitable Sílaba, Entre el Marfil y el Agua y Litografías a partir del Aire. Galliano forma parte de diversas redes literarias y trabaja en dos libros de poesía: De las cosas simples  y Los días que ahora tengo . Es parte de Radio Cox  New York  y de Magapalabras en YouTube  desde donde lee la poesía de los poetas  del mundo y la propia . En marzo del 2010 participó en un  congreso dedicado a poetas cubanas de Nueva York organizado por Baruch College (CUNY).   y, en febrero del 2011, presentó su obra en la Feria del libro de Minerías en México D.F. y en la Feria Internacional del libro, en Miami, en noviembre de 2011.

Para Galliano, la memoria, el cuerpo femenino, la sensualidad, así como las geografías exóticas y lo cósmico son parte integral de las señas de identidad de su poética. La memoria es proveedora de ricas fuentes, como ella misma advierte en entrevista con José Corrales: “El espacio de la memoria es fecundo y está estrechamente unido a la fecundidad del cosmos”. Con respecto a la memoria, Maya Islas, en su ensayo “Reflexiones sobre los arquetipos feministas en la poesía cubana de Nueva York”, subraya que “el empleo de la memoria como piedra angular de la creación poética es el elemento más sobresaliente, original y posiblemente mejor desarrollado de nuestra literatura cubana” (Lo que no se ha dicho 244).

También importante en Galliano es la memoria literaria y cultural. Hay referencias textuales que se transforman bajo el signo poético. En En el vientre del trópico el recuerdo de las herencias culturales, coloniales y africanas se unen creando un mosaico plural de voces y de encarnaciones míticas.

La sensualidad corporal es parte integral de la poética de Galliano. Sus sujetos se sitúan en una dialéctica de identidad/alteridad. Como los sujetos de la poesía de Magaly Alabau y Maya Islas, los de Alina Galliano, son también ambulantes. Esa sensualidad del cuerpo y del texto está mediatizada por un lenguaje neobarroco que busca frases breves pero de imágenes certeras y sugerentes. Integran esa geografía de lo sensual y lo exótico, las referencias a múltiples viajes a Marruecos, a Indonesia, al Mar Rojo, como es el caso de los poemas de La geometría de lo incandescente. En otros poemas se manifiesta una clara predilección por lo cubano, lo cual aparece en el vocabulario y en unas formas barrocas que evocan la separación de la isla. Esa distancia se puede decir, haciéndonos eco de las palabras de Reinaldo García Ramos, es una “fértil lejanía”, en que el estar en un país con idioma distinto e insertarse en un paisaje ajeno estimula la imaginación. En muchos de los textos de Poemas hasta el presente (poesía casi completa), antología que recoge nueve libros de Galliano, la hablante, como la de muchos textos de Islas, ubicada en un ámbito natural, en que abundan las referencias a los caracoles, al agua, a la noche, crea una “imaginería densa y críptica”, como la llama Aimée Bolaños en su libro Poesía Insular de Signo Infinito.

Alina Galliano trabaja en el poemario Los días que ahora tengo, de próxima aparición, libro  afín con una atemporalidad que la autora propone en su obra. Los días que ahora tengo es una escritura de amor y erotismo que se sostiene en un presente de signo infinito. La propuesta sobre amor y erotismo comparte la asociación que hace Octavio Paz en La llama doble: amor y erotismo, donde explora la conexión íntima entre sexo, erotismo y amor, desde la memoria histórica hasta la vida cotidiana más inmediata, y analiza cómo el amor no es búsqueda de la idea o la esencia; tampoco es un camino hacia un estado más allá de la idea y la no-idea; del bien y del mal, el ser o el no ser. Paz subraya que el amor no busca nada más allá de sí mismo, ningún bien, ningún premio, y tampoco persigue una finalidad que lo trascienda. Es indiferente a toda trascendencia: principia y acaba en el mismo. Es una atracción por un alma y un cuerpo; no una idea; una persona. Esa persona es única y está dotada de libertad; para poseerla, el amante tiene que ganar su voluntad. Posesión y entrega son actos recíprocos. (Paz, 210) Por erotismo se entiende el arte de amar; expresión cultural de las fantasías del deseo. Mientras el acto sexual es la satisfacción natural del instinto, como advierte Paz, el erotismo tiene que ver con rituales de la imaginación.

El cuerpo lésbico que se va escribiendo a través de estas páginas de Galliano y el que está vinculado al título del poemario, esos días a los que la hablante alude y que tiene, son días de conocimiento físico, inmediato. Conocimiento corporal propio y de sus amantes. El cuerpo metafórico es el cuerpo escritural. Y por otro lado, el cuerpo de las mujeres amadas o deseadas es el territorio donde se inscribe una cartografía.

Su poesía, como una llama doble de amor y erotismo, está en continua evolución y transformación e inscribe una poética de seducción a través de la palabra. En Los días que ahora tengo, la sensualidad femenina y la pasión amatoria son centrales. Así, propone una figuración del cuerpo lésbico como lugar de comunión y comunicación. Aquí, la poeta traza una historia del deseo por la mujer y por el “cuerpo” entendido en las dos acepciones: como ser  y como ente textual.

Desde las primeras líneas de Los días que ahora tengo, la voz poética articula el deseo erótico y su identidad lésbica y se define como sujeto deseante que proclama su pasión a la vez que enfatiza la libertad amorosa y erótica como fuente inagotable de vida y autenticidad. En este entramado el amor se define en términos de la pasión —de la reafirmación del deseo siempre cambiante, siempre en proceso de transformación.  Según la hablante, la autenticidad y la integridad del sujeto radica en la aceptación de un código en que lo verdadero es vivir de cara al deseo del momento. Desde el primer poema, la hablante inscribe el deseo sexual como marca de identidad y se distancia de los otros/las otras que deciden acomodar sus vidas a una rutina. En esta expresión del erotismo se desdeña todo lo que pertenezca a la esfera de la cotidianidad: lo acomodaticio, lo que se repite; se distancia de los acuerdos que hacen los seres que viven dentro de las convenciones de pareja. Desde estas líneas, la hablante proclama su libertad  de amar y desear a una y muchas mujeres que se repiten y reinventan en el acto de la pasión. En la expresión de la libertad del amor, la hablante contrapone la autenticidad de la prerrogativa de querer, entiéndase aquí querer como ejercicio de la sensualidad, como la afirmación más profunda del ser humano. Este libro, en proceso, de Alina Galliano es un canto a Eros—en el que Eros es la medida de la voz poética que nos recuerda lo que Audre Lorde apuntara:

The erotic is a measure between the beginnings of our sense of self, and the chaos of our strongest feelings. It is an internal sense of satisfaction to which, once we have experienced it, we know we can aspire. For once having experienced the depth of feeling and recognizing its power, in honor and self-respect we can require no less of ourselves.

Así, las formas del erotismo que propone Galliano en Los días que ahora tengo reafirman la libertad de la expresión y de las experiencias humanas. Es un poemario que recuerda la propuesta del poeta Francisco Nájera en su libro “Con la libertad del amor”. El erotismo que propone disemina nuevas estrategias de rearticular lo humano y reinscribe la experiencia lésbica dentro de coordenadas de la pasión y de lo erótico. Si MoniqueWittig en The Lesbian Body articula un sujeto lesbiano a través de la fragmentación corporal y la agresión física como elementos de la pasión, aquí el cuerpo lésbico se escribe desde la comunión y la exaltación del acto amatorio. Este poetizar y estas formas de escribir el cuerpo lésbico de Galliano nos llevan a la cita de Adrienne Rich que  dice “poetry is the drive toconnect… the dream of a common language.” La aspiración de una conexión y de un vínculo profundo con otro ser humano que se da en la experiencia del amor se puede comparar al sueño de un vínculo significativo al que se aspira en la escritura. Los poemas de Los días que ahora tengo trazan una trayectoria del deseo y dejan ver las semejanzas entre la práctica del erotismo y su escritura poética. Estos textos de inscripción del cuerpo lésbico nos recuerdan que el arte de la seducción amorosa radica en la palabra.

 

Selección de Poemas de Los días que ahora tengo
(trabajo en proceso) de Alina Galliano

 

189

El espejo que soy se mira quietamente, conversa, mis insomnios
retoma los reflejos de cada superficie y los llena de barcos,
los llena de abanicos, de quitrines, de hambres.
El espejo que soy, contiene, en estructuras:
una pestaña tuya, la niebla de tu aliento,
el gesto que sustenta tu entrecejo, un contrabajo,
una línea de tren, la fórmula de Tesla,
el beso que perdiese María Callas una tarde en Venecia
y un geranio que quiso ser un arco de puente
por verte andar despacio una noche cualquiera.
La esquina que más amo aquí en Manhattan guarda dentro de sí
las notas del Capricho Árabe de Francisco Tarrega
tocado por el duende que vive entre los dedos de Julian Bream,
también tiene esta esquina el extraño concierto
que tiembla en tu entrepierna cuando cruzas la calle
y sin pensar me miras.
Mi silla favorita reconoce mi cuerpo como si fuera un gato
consiente a mis perezas, despliega tentaciones de siestas,
de estaciones a raptos entre dedos y ganas
cuando Alina es de Alina simple y sencillamente.
Mi cama es un espacio abierto a irreversibles momentos
de mares y tormentas, es un círculo de labios, de curvas tan perfectas
como una antigua canción de amor
que puede despertar la corriente del Bósforo entre mis sábanas
marcando las cadencias para poder hablar con tus caderas
de forma independiente y explosiva.
Mi ventana es un punto de referencia innato donde ardillas y pájaros
pueden orquestar a las nubes:
una ecuación de verdes tan sorpresivos
que el azul de la atmٌósfera se transforme en un campo de romero o albahaca
y también son capaces de convertir la escalera de incendios
en la primera fantasía de Los seys libros del delphín
compuesta por Luis de Narváez en 1538.
La zona que sostiene lo solar de mi plexo es una flauta renacentista,
un adagio en la voz de Miriam Stockley
la canción Hallelujah en las cuerdas vocales de Kate Voegele
las notas sefarditas que irrumpen en la garganta de Mor Karbasi o de Ofra Haza
enamorando el desierto de Negev y el Mar Rojo
o el inenarrable sonido de la cantora UmmKulthum- Fátima Ibrahim al-Baltaji
estremeciendo con su fuerza el misterioso corazón del Nilo.

(5-15-11)

 

190

Mi ciudad es perfecta y necesaria para vivir y ser vivida;
sudar porque hay calor en un acto sobrado sobre un cuerpo,
sudar con propiedad sólo es posible
si un cuerpo te enamora la epidermis
y hace que la dermis se transfigure
desde un Renacentismo de sabores
donde puede ocurrir que uno comprenda
esas conversaciones
que suelen sostener a cal y canto:
la pulpa de los albaricoques,
una tajada de melón de agua,
la exótica fragancia que contienen los anones, las guanábanas,
los mamoncillos, el membrillo, la pulpa de las peras
quizás una ciruela o un caimito;
por eso mi ciudad es perfectamente necesaria al cuerpo
a las fractales zonas de mi espíritu,
es necesaria para que yo habite una volátil manera
de sentirme los pulsos y las ganas
sin perderme un instante del proceso que significa
sudar la maravilla de mi cuerpo y otros cuerpos,
saberlos caminar sin rumbo fijo
y sentir el cansancio de haberlos caminado abiertamente
a un júbilo fehaciente
de símbolos y abstractos contra el hueso.
Yo-Yo Ma ejecuta de un modo magistral
la sinfonía sonata número I, en F mayor desde su cello
y Ludwig van Beethoven, como yo,
se emociona por encima de su sorda experiencia,
con los arabescos de esas notas
que este descendiente de raíz china y nacido en París
saca de entre los malabares de sus dedos
y su amor por Manhattan, en la cual tiene, su casi fija residencia
entre contratos y contrastes de rascacielos
o de esas geografías de aviones y de hoteles
adonde le da la vuelta al mundo con la música.
Mi ciudad es sin dudas el perfecto lugar para vivir y ser vivida
desde compases simples o compuestos.

(5-16-11)

 

194

Un día con su carga de eternidad puede disolverse inesperadamente,
rasgarnos la mitad izquierda del ojo derecho,
fabricarnos en la frente una nueva fórmula de Hawkins o de Mahler,
romper todas las cárceles que habitan la cabeza,
convertirnos el oído en una espiral de Arquímedes, en una vertiera de Agnesi,
en un copo de nieve de Koch o en el triángulo de Sierpinsky;
una eternidad concentrada en un día puede oxigenar el horizonte a cualquier corazón,
establecer otra manera de vuelo entre los pájaros y las hélices,
otro marcado ritmo a cualquier piano o violonchelo;
la eternidad de un día puede asombrar a un ciempiés,
a una amatista, a lo verde de un jade, a un coral, un alacrán,
a un espejo y todas las figuras que tocaron su azogue premeditadamente;
lo eterno contenido en el minuto de un día
puede sin duda alguna despertarle al silencio:
un millar de campanas, todo un panal de abejas,
una conversación entre el agua y los barcos que no se había previsto,
los regresos o las idas que ocurren
entre las cutículas de lo que amas y tu cuerpo;
un día es tan eterno como lo es un segundo,
como lo es el sabor de la menta o la albahaca
como resulta de eterno un sorpresivo beso a mitad de la espalda
a mitad de la parte interior, donde el muslo,
es el otro sentido que te busca y te encuentra definiéndote el hambre.
Un día con su filo de eternidad conlleva todo un desplazamiento:
de ventanas, de trompos, de veletas que se piensan a igualdad de viñedos,
de mamparas que saben soñar a pierna suelta los vitrales
o el color de luz cuando nadie las observa;
la eternidad de un día te devora de golpe sin que tú lo comprendas
y te suelta lo mismo que si fueras todo un rabo de nube pariendo sus centellas, electrizando el cielo de la boca, las palabras que habitan tu laringe,
los códigos contenidos en la Luna cristal del conejo,
esos secretos códigos que existen en las estanterías de algunas bibliotecas
o el código de Braille cuando habla entre las yemas de los dedos de un ciego.

(5-19-11)

Bibliografía

  • Bolaños, Aimée. Poesía insular de signo infinito: una lectura de poetas cubanas de la diáspora. Madrid: Betania, 2008.
  • Galliano, Alina. La geometría de lo incandescente (en fija residencia). Universidad de Miami, Florida, 1992.
  • _____________. En el vientre del Trópico. Nueva York: Serena Bay Books, 1994.
  • _____________. Hasta el presente (poesía casi completa). Madrid: Editorial Betania, 1989.
  • _____________. Los días que ahora tengo. Trabajo en proceso.
  • García Ramos, Reinaldo. “La fortaleza en el desierto” en Lo que no se ha dicho. Editor Pedro Monge Rafuls. New York: OLLANTAY, 1994, páginas 199-207.
  • Hernández, Ana María. “Tres poetas cubanas: Magali Alabau, Lourdes Gil y Maya Islas” en Lo que no se ha dicho. Editor Pedro Monge Rafuls. New York: OLLANTAY, 1994, páginas -217-237.
  • Islas, Maya. “Reflexiones sobre los arquetipos feministas en la poesía cubana de Nueva York” en Lo que no se ha dicho. Editor Pedro Monge Rafuls. New York: OLLANTAY Center for the Arts, 1994, páginas -239-252.
  • Lázaro, Felipe. Poetas Cubanas en Nueva York. Antología breve. Cuban Women Poets in New York.A Brief Anthology. Madrid: Betania, 1991.
  • ___________. Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York. Antología crítica. Madrid: Betania, 2011.
  • Lorde, Audre. Uses of the Erotic: The Erotic as Power. Nueva York: Out and OutBooks, Trumansberg, 1978.
  • Paz, Octavio. La llama doble: amor y erotismo. Barcelona: Seix Barral, 1993.
  • Rozencvaig, Perla. “Prólogo” a Poetas Cubanas en Nueva York. Antología Breve. Madrid: Betania, 1991.
  • Wittig, Monique. The Lesbian Body. Traducción de David Le Vay. Boston: Beacon, 1986.
  • Del Autor

    Elena M. Martínez

    Profesora de Baruch College (City University of New York) donde dirige el Departamento de Lenguas y Literatura Comparada. Tiene a su haber tres libros: El discurso dialógico en La era imaginaria de René Vázquez Díaz (1991), Onetti: estrategias textuales y operaciones del lector (1992) y Lesbian Voices from Latin America (1996).