El día que García Márquez calló

Marco Tulio Aguilera Garramuño

Gabriel García Márquez, EFEYa no sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que pude ver a Gabo. ¿15, 20 años? No sé. He tenido cinco encuentros con él a lo largo de los años y en todas las ocasiones he relatado mis encuentros en textos que él mismo me ha comentado y que a veces no le han gustado. El último encuentro que relaté en mi blog viejo “Mister Colombias” no fue en realidad un encuentro sino un ejercicio de la imaginación. Inventé una visita a su casa. No sé si Gabo lo leyó. Tal vez sí lo leyó y no le gustó. Hace un mes le envié un paquete con mis cinco libros más recientes. Esperaba por lo menos un acuse de recibo o una llamada. Nada. Con motivo de la visita del escritor Daniel Ferreira, Premio Latinoamericano de Novela Sergio Galindo, y con la idea de que visitáramos juntos en su casa del DF a nuestro Nobel, decidí por fin llamarlo. Por una extraña circunstancia (supongo que estaba solo) fue él precisamente quien respondió el teléfono.

–¿Quién llama?

–Marco Tulio Aguilera.

Silencio. Insistí.

–Marco Tulio Aguilera Garramuño.

Silencio.

–El autor de la Breve historia de todas las cosas.

Silencio. Un minuto de silencio. Gabo no cuelga el teléfono. Entronces soy yo quien decido colgar.

–Don Gabriel, ¿no quiere hablar conmigo?

Colgué dando por entendido de que no quería hablar conmigo. ¿Por qué? ¿Porque me inventé una visita a su casa? ¿Porque no fui muy entusiasta en mi comentario a Vivir para contarla y menos en mi reseña de García Márquez: una vida, la ditirámbica biografía de Gabo que escribió Gerald Martin? ¿Porque escribí que tenía la segunda parte de sus memorias ya escrita y guardada en una caja fuerte? ¿Porque en las crónicas de mis encuentros con Gabo no fui cortesano y celebratorio, y en ocasiones me propasé describiendo sus actitudes papales y sus poses de vanidoso y seductor?

Es una lástima no poder volver a ver a Gabo. Reconozco que ha sido una figura mayor para mí, que me ha enseñado mucho de lo que sé, que ha sido un modelo de éxito y sobre todo de disciplina y honradez ante la página en blanco.

De última hora mi amigo Luis Aristizábal me manda este mensaje que desarma mis prevenciones: Luis escribió: “Averigua bien la cosa, porque alguien que vio a Gabo hace muy poco tiempo me dice que ya no habla ni reconoce a nadie.”  Como si los hechos quisieran ir en contra de esa noticia que de alguna manera quiere recluirlo en el desván de las cosas inútiles, García Márquez ha hecho recientemente algunas apariciones, siempre al lado de personas muy importantes: el millonario mexicano Carlos Slim, Mancera, el candidato a la alcaldía del Distrito Federal y Santos, el actual presidente de Colombia. Lo entiendo: no quiere ocuparse nuestro hombre en la gloria de pequeñeces.