Madre de casa y esposa ejemplar en feriado puente

Patricia Suárez

Madre de casa

 

La gran pregunta de todos las épocas: ¿es el tiempo de ocio familiar la panacea de la señora de la casa? Ya conocemos la respuesta: ¡no! Sólo las madres culposas y, por qué no, las esposas infieles, pueden sentir algún entusiasmo ante la llegada de una temporada de ocio con la familia. Las lectoras que ponen en duda aquello que digo, que hagan introspección y respondan honestamente: cuando en las vacaciones pueden a elegir entre alquilar un departamentito con su marido y vástagos o ir a un hotel que, obviamente, cuenta con servicio de habitación, ¿qué eligen?

El feriado puente es un invento del hombre actual creado, suponemos, para fomentar el turismo interno. En el 2012 la Argentina tendrá aproximadamente sólo 243 días laborables, lo cual da un total de 123 días feriados, incluídos sábados, domingos, fiestas patrias, religiosas y puentes. Difícilmente todos los fines de semana largos una familia pueda hacer turismo, de modo, que en varias fechas se la pasará una mano sobre mano en el hogar. Debo aclarar que “mano sobre mano”, una expresión que significa no hacer nada, es sólo eso, una expresión, porque a lo que quiero llegar es que justamente cuando hay feriados es cuando más la madre de casa y esposa debe trabajar. Una situación típica del pasado que parece tomada de la tira cómica de los ’30, Blondie, creada por Chic Young, es la siguiente: el ama de casa recluta a los miembros de la familia para hacer limpieza general de la casa, pero el jefe de hogar escapa por la chimenea para irse de pesca con los amigos. Hoy por hoy, esta situación suena casi ideal. Todos haciendo algo, una dirigiendo el clan, y el marido fuera entretenido en actividades decentes y quemando energías. El mayor esfuerzo del ama de casa y esposa consiste aquí en explicar con detalles la función del plumero, del lampazo, de la aspiradora y la enceradora. Una puede poner en tal actividad la concentración que pone Sigourney Weaver, la Teniente Ripley, arriba del Nostromo para ordenarle a la tripulación que tienen que reventar el Alien. Pero no sucederá: todos los miembros de la familia se sublevarán ante la sola mención de la palabra escoba, por ejemplo, o desengrasante.

El rol de madre y esposa incluye, también, la capacidad de tragar la hiel de las ilusiones perdidas. Existe la jubilosa posibilidad de que tus hijos emigren a un campamento a Burkina Faso, o vayan de visita a la casa del padre en Uganda, en el caso de que seas separada. De todos los estudios sociales y filosóficos que realizó Slavoj Zizek, aun no ha escrito uno que explique por qué los hijos de una, cuando ya son púberes o adolescentes, lo pasan mejor en la casa propia que en la del padre. ¿Por qué, por ejemplo, todas las fiestas pueden organizarse en casa de la progenitora y no en la del padre? Esperaremos la respuesta por Canal Infinito, tal vez en un futuro no tan lejano. De manera que si los “regalitos de la vida” están en casa, la poblarán con sus amistades. Gastos en comida y películas aparte, olviden la posibilidad de pasarse la velada en paños menores, bebiendo un martini dry con aceituna, so pena de una avalancha de silbidos vandálicos preadolescentes que perforen sus oídos. Si los frutos del amor son pequeños, en cambio, la madre ejemplar deberá organizarle actividades en las que ella deberá participar: salidas de distinta calaña, horas y horas viéndolos saltar en las camas elásticas –mientras se reza por lo bajo a San Pantaleón para que no se disloquen todos los huesos en cada salto-, o acudiendo a una cadena de cine e indigestándose todos por igual, con palomitas, pancho, hamburguesas o quién sabe qué cosa habrá adentro de lo que se llama nuggets de pollo.

No voy a detenerme en detallar las actividades non sanctas que un marido puede hacer fuera de casa y a espaldas de una, porque quiero trabajar la hipótesis de un matrimonio feliz en un feriado puente. Si hay vida en Marte, también puede haber matrimonios felices los días de ocio, ¿por qué no? Entonces, un marido, llamémosle, entusiasmado, irá corriendo a la farmacia el viernes víspera de feriado, a comprar Viagra. Para utilizarlo con la esposa amante, lo cual puede sonar muy halagador, y hasta muy romántico, sino fuera porque la esposa amante puede desear algo diferente para ese fin de semana, ¿no?. Que la madre de casa y esposa desee estar sola, por decir algo, es un deseo imposible para una familia. Y un marido enamorado no puede entender, que su esposa pueda llamar felicidad a otra cosa distinta que al sexo con él. Ya sabemos que desalentar al marido a tener sexo con una es una actitud desaconsejable desde que el mundo es mundo. Y el marido deseoso es capaz de venirse con un Kamasutra enrollado adentro del suplemento de deportes del diario, esperando a que una, que nunca tuvo vocación de contorsionista del Circo Chino de Beijing, le realice todas las posiciones.

En resumen, yo creo que fue Dios quien creó la aspirina y su sucedáneo, el ibuprofeno. Abastecerse en la farmacia más cercana previendo el fin de semana largo, es una actitud positiva. Les hará falta. Por suerte, existen el martes, el miércoles y jueves, días en que casi nunca, nunca, es feriado. Piensen en eso.